Las consecuencias del cambio climático

La Tierra es un lugar privilegiado en el universo. La distancia que nos separa del Sol es la adecuada; un núcleo férrico provoca un campo magnético que nos protege de parte de las radiaciones solares; la superficie del planeta es rica en agua y tiene una atmósfera que tanto regula la temperatura como permite una vida basada en la química del carbono. Fijando nuestra atención en la atmósfera, tenemos que mencionar el clima.

Cambio climático

¿Qué es el cambio climático?

El clima de una región dependerá de un sistema climático, que surge de la interacción de la atmósfera (el sistema formado por los gases de la atmósfera), la hidrosfera (el sistema formado por el agua líquida en todas las partes de su ciclo), la criosfera (el sistema formado por el hielo o nieve, por agua en estado sólido), la litosfera (el sistema formado por la superficie sólida de la Tierra) y la biosfera (el sistema formado por los seres vivos).

No hace falta subrayar que un sistema climático es complejísimo. En él intervienen miles, millones de variables interrelacionadas entre sí. Los matemáticos podrían describirlo y modelizarlo como «un sistema de ecuaciones no lineal», que viene a decir que, en ocasiones, una pequeña variación en una de esas variables podría provocar grandes variaciones en otras.

No hay que confundir clima con tiempo atmosférico. El clima es una estadística del tiempo atmosférico en un período largo de tiempo, de veinte, treinta o más años. Esa estadística sirve para evaluar los patrones de variación de la temperatura, la humedad, la presión atmosférica, el viento, las precipitaciones, la suspensión de partículas en la atmósfera, etcétera, que permiten definir el ciclo de las estaciones y la magnitud media de cada una de estas variables que, en un momento dado, conforman el tiempo atmosférico. 

Dicho de otra manera, el tiempo atmosférico puede cambiar significativamente de un año al siguiente, con un invierno más crudo, una primavera más lluviosa o un verano más cálido, pero si ampliamos la perspectiva y contemplamos esas variaciones a lo largo de muchos años, podemos evaluar si están dentro de un determinado rango (i.e., si son «normales»). Si ese rango se mantiene en el tiempo, el clima será estable. Si se aprecia que la variabilidad se incrementa (es decir, que la diferencia del tiempo atmosférico de un año al siguiente es cada vez más acusada) o que el valor medio de las variables que determinan el clima tiene que cambiar (por ejemplo, si disminuyen las precipitaciones o se incrementa la temperatura con el transcurrir de los años), entonces estamos ante un cambio climático.

Una de las variables que determina el clima es la concentración de CO2(dióxido de carbono) y otros gases en la atmósfera, que provocan el efecto invernadero. Es decir, permiten el paso de la radiación solar térmica (calor) y cuando cae la noche retiene parte de ese calor. El efecto invernadero evita la diferencia de temperatura extrema entre el día y la noche y hace posible la vida tal y como la conocemos. Pero una pequeña variación en la concentración de CO2en la atmósfera (hablamos de variaciones a veces inferiores al 1%) puede provocar un cambio climático importante.

Ha sucedido varias veces a lo largo de la historia de la vida en el planeta Tierra. Una cadena de erupciones volcánicas ha alterado el clima durante años, hemos sufrido períodos cálidos y eras glaciales en los últimos siglos… El sistema climático es muy dinámico y cambia con el tiempo. 

¿Cómo ha afectado la actividad humana?

La actividad humana se suma a la serie de factores que afectan al clima. En particular, las emisiones de ingentes cantidades de CO2que genera el empleo de combustibles fósiles, algunas actividades industriales y la desaparición de grandes masas forestales, que se ha incrementado exponencialmente desde que se inició la Revolución Industrial. Coincide, además, con un aumento demográfico jamás antes conocido.

La población mundial se ha multiplicado por siete en un siglo, mientras apenas había crecido un 20% en los anteriores mil años. En consecuencia, el incremento de gases de efecto invernadero ha provocado y provoca un incremento de la temperatura media de la superficie en todo el mundo. Concretamente, 0,8 ºC desde 1880. Parece poco, pero recordemos que una pequeña variación en una de las variables del sistema climático puede alterarlo profundamente, y éste es el caso.

Que la actividad humana provoca un incremento del efecto invernadero es «extremadamente probable», según las Naciones Unidas. Las principales academias de ciencia de todo el mundo han ratificado que este efecto invernadero suplementario existe y se está agravando. Las emisiones de dióxido de carbono, metano y óxidos de nitrógeno se han incrementado y las proyecciones de modelos climáticos existentes señalan que a lo largo de este siglo la temperatura superficial global media subirá, siendo muy optimistas, entre 0,3 y 1,7 °C, aunque seguramente, podría subir entre 2,6 y 4,8 °C de proseguir como hasta ahora. Ninguna organización científica de prestigio discute estos datos. El debate científico se centra en la elección de uno u otro sistema de modelización del clima, para calcular la magnitud del cambio, pero no en el hechode un calentamiento global.

¿Qué implicaría este incremento del cambio climático?

Ya pueden observarse algunos efectos del cambio climático: el retroceso de los glaciares y el deshielo ártico, cambios en el inicio o final de las estaciones, que pueden evidenciarse por el florecimiento precoz de algunas plantas, empeoramiento de la productividad agrícola, la subida del nivel del mar, un cambio en el número de días cálidos o fríos a lo largo del año, un incremento de la frecuencia o la fuerza de algunos fenómenos meteorológicos extremos, etcétera.

Los expertos asocian el cambio climático a dos tipos de cambios. En primer lugar, los cambios ambientales, a corto o largo plazo, como la subida del nivel del mar, cambios climáticos abruptos o la extinción masiva de plantas y animales provocada por cambios en los ecosistemas. Estos cambios están relacionados con el segundo tipo de cambios asociados al cambio climático, los efectos sociales del mismo. Entre estos efectos sociales se cuenta un incremento de la migración, pues grandes regiones sufrirán sequías o hambrunas, las cada vez más frecuentes inundaciones de áreas pobladas, y el impacto de los cambios en el entorno y en las infraestructuras de transporte, de abastecimiento de agua, en los cultivos… En algunas zonas, como el cuerno de África u Oriente Medio, el cambio climático puede provocar graves problemas de seguridad, relacionados con el acceso al agua potable, que pueden acabar en guerras o revoluciones.

Es por eso por lo que es tan importante sumar los esfuerzos de todos para reducir en lo posible la magnitud de este cambio climático y desarrollar mecanismos que nos permitan superar sus consecuencias con el menor impacto posible.

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