¿Qué es la economía circular?

Suele decirse que la economía es la ciencia que trata de la óptima gestión de los recursos escasos. Si los recursos fueran abundantes o ilimitados, no tendría sentido hablar de economía, pero los recursos son limitados y algunos de ellos ciertamente escasos. La actividad económica, mediante esa gestión de los recursos disponibles, genera o intercambia productos, bienes o servicios con los que cubrir las necesidades individuales, de parte o de toda la población. El sistema económico es el conjunto de normas y procedimientos, sean formales o informales, que regulan estas actividades económicas y la riqueza, el provecho que se obtiene con las actividades económicas, que tanto puede proceder de una abundancia de recursos como de la habilidad y competencia en la agricultura, la industria o el comercio.

Economía circular

Tradicionalmente, las actividades económicas comprenden tres fases: la producción, la distribución y el consumo. Por eso, las ciencias económicas también estudian el comportamiento de los consumidores y los equilibrios entre la oferta y la demanda.

A poco que observemos estas definiciones, veremos que el ciclo económico tiene un principio y un fin; es lineal. Todo comienza con la obtención de energía, recursos y materias primas. También interviene el factor humano y la tecnología, que protagonizarán la producción, el comercio, el consumo y, finalmente, el residuo. Porque aquello que ya se ha consumido será desechado como inútil.

Si ahora se observa este proceder —tan habitual, por otra parte— con una cierta perspectiva, se verá que el desarrollo económico va íntimamente ligado con el agotamiento de los recursos naturales y las materias primas y un incremento de emisiones contaminantes, residuos y materiales inaprovechables. El impacto ambiental será notable. Cuando nuestra sociedad se ve amenazada por problemas como el cambio climático o la escasez de recursos, seguir con un modelo que tanto consume, tanto residuo produce, no es lógico ni razonable.

Una opción es aprovechar al máximo la tecnología que nos permite mejorar la eficiencia de los sistemas económicos. A modo de ejemplo, el motor de un automóvil de hoy comparado con el motor de un automóvil de hace veinte años consume mucho menos combustible y es más potente. Pero persiste el problema de los residuos y desechos; tanto entra, tanto sale.

¿Por qué no idear un sistema cíclico en vez de lineal? Es decir, un sistema en que los residuos y subproductos de la actividad económica no sean automáticamente rechazados, sino reaprovechados. Así, se cerraría el círculo y de ahí la expresión economía circular. Aunque las sociedades agrícolas de la Antigüedad tenían un sistema económico parecido, basado en los ciclos de la naturaleza y las estaciones, el término economía circular para una economía industrial y postindustrial no empezó a utilizarse en la economía normativa hasta la década de 1980. Se definía a partir de la relación entre economía y medio ambiente, una vez que la comunidad científica advirtió sobre los peligros que suponía para la humanidad un desarrollo que no considerara los impactos ambientales de las actividades económicas. En términos académicos, la economía circular parte del estudio de la retroalimentación de sistemas no lineales; en términos más accesibles, convendría hacer de nuevo un esquema de la economía circular para comprender la idea que subyace en este concepto.

En la economía circular se comienza por los recursos y materias primas, la producción, comercio, distribución y consumo, como en la economía lineal convencional, pero, a partir de aquí, interviene la regla de las 3 R: el residuo puede ser reducido, reutilizado o reciclado. El agua que sale de una estación depuradora, por ejemplo, puede ser reutilizada y destinada al consumo humano, a la limpieza de las calles, a la agricultura, etc. El vidrio o el aluminio de un envase puede ser reciclado para obtener vidrio o aluminio que servirán para otro envase o quién sabe si para otros usos, convirtiéndose en una fuente secundaria de materia prima. Como puede verse, se cierra el ciclo y se vuelve a empezar con la materia prima.

Por último, aquellos residuos que no pueden ser ni reutilizados ni reciclados podrán destinarse finalmente a la obtención de energía térmica o bien a disposición final en un depósito controlado, siempre por este orden de prioridad. Pero, si el proceso industrial o de servicios que emplea la economía circular está bien diseñado, este residuo final será mínimo y el ahorro y la eficiencia en el uso de recursos, máximo.

En el diseño de un proceso según los parámetros de la economía circular es muy importante señalar, en primer lugar, que se mejora todo el sistema —el ciclo— en su conjunto, más que paso a paso; en segundo lugar, nace la idea de un diseño específico del producto o servicio que facilite cerrar el ciclo. En otras palabras, el producto o servicio que llega a manos del consumidor ya está pensado para que genere el menor residuo posible, al tiempo que en su mayor parte pueda ser reciclado o reutilizado. Del mismo modo, se diseñan los sistemas de producción y distribución y, en algunos casos, se incluyen sistemas específicos de reciclaje, reutilización o reducción de residuos.

Los términos “obsolescencia programada” o “usar y tirar” son claramente opuestos a la filosofía promulgada por la economía circular, pero, desafortunadamente, son una prioridad comercial en países de producción masiva a bajo coste.

No es este el caso de la Unión Europea, un modelo productivo de valor añadido que debe ser competitivo a pesar de su dependencia de recursos procedentes de otras partes del mundo, la tensión interna sobre la obtención de materias primas de minería y otros aspectos que debilitan la actual economía lineal.

Esta situación se vería claramente reforzada implementando la economía circular en toda su escala de beneficios sociales, económicos y ambientales, con casos de éxito en ámbitos como las energías renovables, la eficiencia energética, la gestión del ciclo del agua, el reciclaje, etc. El ahorro en el coste de materiales podría superar los 600.000 millones de euros en 2025, y el estímulo de la actividad económica sería significativo en sectores como la ingeniería de nuevos materiales y el diseño orientado a maximizar el ciclo de vida útil de los productos.

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La Hidrobal San Silvestre Calvianera bate récords con 1.250 participantes ... https://www.mallorcadiario.com/movil/noticia/547005/part-forana/la-hidrobal-san-silvestre-calvianera-bate-records-con-1.250-participantes.html @hidrobal @_Calvia