¿Por qué se promueve el uso del vehículo eléctrico?

La evolución del vehículo eléctrico

El automóvil eléctrico no es ninguna novedad. El primer automóvil en sobrepasar los 100 km/h fue La Jamais Contente, en 1899, y era un vehículo eléctrico autónomo. El invento de la catenaria permitió que la tracción eléctrica se impusiera en muchas líneas de ferrocarril urbano o interurbano a principios del siglo XXy su uso fue extendiéndose y ampliándose hasta el día de hoy. Sin embargo, en el sector del automóvil no ocurrió lo mismo. 

Vehículos eléctricos

A lo largo del siglo XXse impuso el motor de combustión interna de ciclo Otto (gasolina) o de ciclo Diesel muy por encima del motor eléctrico. El porqué tiene una razón técnica: 1 kg de combustible contiene mucha más energía que 1 kg de batería eléctrica de entonces y un depósito de combustible proporcionaba una autonomía al automóvil que no podía proporcionar una batería con un peso semejante.

El vehículo eléctrico moderno

Pero la tecnología evoluciona a pasos de gigante. El desarrollo de la electrónica y el uso de nuevos materiales permite obtener baterías cada vez más ligeras y eficientes. En algunos ámbitos, como el reparto a domicilio y algunos servicios urbanos, los vehículos eléctricos pueden competir en igualdad de condiciones, incluso con cierta ventaja, con los vehículos convencionales. Eso ha reavivado el interés por el vehículo eléctrico tanto en la Administración Pública como entre los usuarios particulares. La política energética europea, pero también la de muchas otras naciones desarrolladas, promociona la sustitución de los vehículos con motor de combustión interna por vehículos eléctricos, mientras las grandes empresas automovilísticas ofrecen un catálogo cada vez más amplio de vehículos híbridos enchufables o completamente eléctricos. 

El moderno vehículo eléctrico ofrece una solución para uno de los grandes problemas ambientales de nuestra era, el de la contaminación atmosférica en las grandes ciudades. Por el tubo de escape del motor de un automóvil salen óxidos de azufre o nitrógeno, monóxido de carbono o hidrocarburos no quemados, incluso partículas en suspensión, mezclados con el vapor de agua y el dióxido de carbono, que son los principales productos de la combustión de la gasolina o el diésel. Aunque se trate de proporciones muy pequeñas del total de gases que emite, son muchos los automóviles en muy poco espacio y la concentración de esas sustancias en el aire que respiramos es mala para la salud de las personas y provoca efectos dañinos en el medio ambiente. 

En resumen, el uso habitual del automóvil y el índice de motorización (número de vehículos a motor por habitante) plantea un serio problema ambiental. Muchas ciudades se han visto obligadas a restringir el tráfico rodado ante condiciones climatológicas adversas para evitar concentraciones de contaminantes peligrosas para la salud. Muchas otras han optado por ampliar esa restricción, sea mediante la ampliación de las zonas peatonales, sea mediante la prohibición de la circulación de los vehículos más contaminantes durante todo el año. Es entonces cuando cobra interés el vehículo eléctrico, porque no emite contaminantes allá donde se utiliza. Eso hace que se considere un vehículo «limpio» que las autoridades municipales ven con buenos ojos. 

La electricidad para los vehículos eléctricos

Llegados a este punto, conviene recordar algo que es obvio: los vehículos eléctricos funcionan con electricidad y la electricidad debe generarse de alguna manera, en algún sitio. A grandes rasgos, la electricidad se genera en centrales térmicas, centrales nucleares o mediante la explotación de recursos renovables, principalmente en centrales hidroeléctricas o eólicas. Pero todas esas centrales están alejadas de los puntos de consumo. Así que la electricidad tiene que pasar por una red de transporte de alta tensión que va de la central eléctrica a la red de distribución, que, a su vez, llevará la electricidad hasta el punto de recarga del vehículo eléctrico, sea público o privado.

Es fácil observar que, si se han empleado combustibles para generar la electricidad que consume el vehículo eléctrico, se habrán emitido gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático y se habrá generado una contaminación atmosférica en los alrededores de la central eléctrica. Calculando el rendimiento de la central térmica, las pérdidas en las redes de transporte y distribución, etcétera, descubrimos que un vehículo eléctrico, hoy en día, podría emitir tantos o más gases de efecto invernadero que los más modernos motores de combustión interna por kilómetro.

Aunque esto sea cierto, no debemos llevarnos a engaño. Más del 98% de la energía que emplean los vehículos automóviles (coches, furgonetas, camiones, motocicletas, etc.) proviene del petróleo, en forma de gasolina, gasóleo (diésel) o GLP (gases licuados del petróleo). Otra parte significativa, pero todavía muy pequeña, proviene del gas natural, en forma de GNL (gas natural licuado), por ejemplo. Por otro lado, los ingenieros han alcanzado un alto grado de eficiencia energética en los motores convencionales, pero se está alcanzando el límite de lo posible. En pocas palabras, una pequeña alteración del precio del petróleo o de su disponibilidad provoca graves contratiempos en el parque móvil y será muy difícil reducir las emisiones contaminantes o de efecto invernadero de los motores más eficientes del futuro.

En cambio, no toda la electricidad se genera quemando petróleo, ni siquiera quemando combustibles fósiles como el gas natural o el carbón. Las grandes centrales hidroeléctricas o eólicas, las centrales nucleares, las plantas de cogeneración, las pequeñas instalaciones de energía renovable… generan la mayor parte de la electricidad que consumimos y no emiten gases de efecto invernadero, o en cantidades muy pequeñas, y apenas contaminantes. Es decir, para propulsar un vehículo eléctrico no existe dependencia de una sola fuente de energía y además puede ampliarse la generación eléctrica con tecnologías no contaminantes y renovables. En este caso, el balance ambiental del vehículo eléctrico es positivo, pues su impacto sobre el efecto invernadero o la polución atmosférica es claramente menor que el de un automóvil con un motor de combustión interna.

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Noticies

⚠️ Per una incidència al nucli de Peguera (#Calvià), hem hagut de tallar el subministrament d'aigua.

📍 Carrers afectats: Talaia i Doctor Noé.

... Estem treballant per restablir el servei al més aviat possible. 🕞 La previsió és a les 15.30 h. Lamentem les molèsties. @_Calvia

El compromiso de todo el equipo de Agbar y Suez han sido vitales para superar la crisis sanitaria. El futuro pasa por el pacto social por la solidaridad, ... sostenibilidad, ocupación y reconstrucción sostenible. @Agbar @suezES
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