Las ciudades verdes del futuro

Muchos de los que vivimos en la ciudad intuimos los efectos positivos que tiene el contacto con la naturaleza sobre nuestra salud. Por ejemplo, sentimos cómo pasear por un parque nos ayuda a recargar pilas y a relajarnos. Estos efectos están cada vez más respaldados por estudios científicos. La exposición más prolongada a espacios verdes aumenta la longevidad sobre todo porque reduce los problemas cardiovasculares, mejora el estado de salud general percibido (aquel que se mide según la percepción del mismo paciente), contribuye a la salud mental, aumenta la habilidad para afrontar problemas, disminuye el estrés, y también se ha probado que mejora la capacidad de concentración en los niños.

La Organización Mundial de la Salud considera imprescindible la existencia de espacios verdes en los núcleos urbanos por los beneficios que reportan al bienestar físico y emocional de la población, y recomienda como mínimo de 10 a 15 m2 de área verde por habitante. De hecho, existe un término, definido por la Universidad de Harvard, que describe la afinidad emocional de las personas hacia la naturaleza: la biofilia. Dicho término se utiliza, por ejemplo, en el ámbito de la arquitectura para hablar de los diseños biofílicos, tanto de edificios como de espacios de trabajo, hospitales o viviendas. Sin embargo, no ha sido hasta más tarde que se ha empezado a integrar también este concepto en la planificación y el urbanismo de ciudades, con la creación del concepto de ciudades biofílicas. No me extenderé en ello, hay mucha bibliografía y páginas web sobre el tema, e invito a los lectores a conocer los ejemplos sorprendentes de ciudades biofílicas como Singapur u otras más cercanas.

Esta tendencia, que podría considerarse como una excentricidad ligada a culturas orientales, está creciendo cada vez más en las grandes urbes más desarrolladas de Occidente. Se busca un modelo de ciudad que sea capaz de afrontar los retos que representan el cambio climático y los problemas sociales en estos entornos. Un modelo de ciudad más resiliente, más saludable, con una menor huella ecológica, más integradora, más pacificada; en definitiva, que ofrezca una mejor calidad de vida a sus ciudadanos y que sea sostenible en el tiempo.

Y todo ello pasa por la estrategia de incorporar el verde funcional en la planificación urbanística; se valoran los beneficios ecosistémicos que el verde puede aportar a la ciudad (beneficios que provienen de los servicios que ofrece la naturaleza).

En el marco de la Conferencia Hábitat III impulsada por Naciones Unidas, celebrada en Quito en 2016, se aprobó la Nueva Agenda Urbana. Este documento constituye una hoja de ruta para el desarrollo sostenible de las ciudades para los próximos 20 años. Una de las prioridades que se desprende de la Nueva Agenda Urbana es la relación entre el medio ambiente y la urbanización. Pueden consultarse como ejemplos el enfoque que están dando ciudades como Vitoria-Gasteiz o Barcelona a través del Plan del Verde y de la Biodiversidad de Barcelona 2020.

En el camino hacia este modelo de ciudad sostenible del futuro, la gestión del ciclo del agua desempeña un papel clave. Elementos como cubiertas verdes, muros verdes, pavimentos verdes drenantes, parques urbanos de retención de aguas pluviales, desarrollo de huertos urbanos, nuevas zonas verdes de la ciudad, naturalización de cauces fluviales, desarrollo de bosques periurbanos para la prevención de inundaciones, riego inteligente, aprovechamiento de aguas pluviales, doble red para la reutilización de agua, etc. conforman la red de infraestructura verde urbana ligada a la gestión del agua (podéis consultar mi anterior post sobre infraestructura verde que debe permitir el desarrollo de unas ciudades más resilientes y más saludables).

Una gestión sostenible del ciclo del agua en zonas urbanas no solo consiste en la gestión de la demanda, la mejora de la eficiencia, la calidad y la minimización del impacto en el medio receptor. Ahora debemos añadirle también que esta gestión permita el desarrollo de la naturalización de la ciudad y la biodiversidad urbana.

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Noticies

🌍 💦 El nostre programa educatiu Aqualogia acosta als escolars el cicle natural i urbà de l'aigua per fomentar-ne un ús responsable.

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Amb aquesta actuació de millora de la xarxa s'evitaran avaries com les que es van anar produint l'any passat. Està previst que les obres durin dos mesos.... Lamentem les molèsties que puguem ocasionar als veïns/veïnes.