La infraestructura verde y azul: un cambio de paradigma para la conservación de la biodiversidad

Las administraciones se enfrentan al reto de impulsar el crecimiento económico y la conservación de la naturaleza, si bien a priori parecen objetivos contrapuestos. Actualmente somos capaces de valorar y cuantificar con datos el impacto económico que supondría en nuestra calidad de vida y nuestro bienestar la pérdida de los servicios ecosistémicos, es decir, de aquellos beneficios que la gente obtiene de los ecosistemas y que están divididos principalmente en cuatro categorías: aprovisionamiento, regulación, apoyo y cultura. Como consecuencia, la conservación de la biodiversidad se está convirtiendo en un aspecto prioritario de la agenda europea.

En este sentido, la Unión Europea ha dado un nuevo paso adelante en las políticas y estrategias al introducir el concepto de la infraestructura verde junto con políticas para su desarrollo. La infraestructura verde se basa en la multifuncionalidad de los espacios, en maximizar los servicios de los ecosistemas, en evitar la fragmentación del territorio a nivel ecológico y en permitir la restauración ambiental.

Este concepto supone un cambio de paradigma en las políticas ambientales, ya que la conservación de la biodiversidad deja de ser tratada con políticas aisladas y pasa a estar integrada en gran parte de las políticas sectoriales (agricultura, silvicultura, energía, agua, urbanismo, planificación territorial…).

Hasta ahora, las políticas impulsadas por Europa no habían dado los resultados esperados, pues la política de establecer espacios naturales protegidos (Red Natura 2000) no es suficiente. La conservación a largo plazo de la biodiversidad requiere preservar las funciones ecológicas y las relaciones de los ecosistemas en zonas extensas, por ello debemos evitar la fragmentación del territorio en núcleos aislados de biodiversidad. Este cambio es posible considerando que cualquier espacio, cualquier infraestructura, cualquier actividad que tenga una ocupación del suelo, es susceptible de potenciar servicios de los ecosistemas, sobre todo si consigue una permeabilidad entre el entorno natural y su espacio.

Las administraciones estatales, autonómicas y locales son las encargadas de desarrollar una estrategia de infraestructura verde que permita su despliegue en el territorio. En España, la Administración General del Estado y las comunidades autónomas han elaborado la “Estrategia estatal de infraestructura verde y de la conectividad y restauración ecológicas” publicada en fase de borrador.

La infraestructura verde (o soluciones basadas en la naturaleza) además se reconoce en el Acuerdo de París sobre cambio climático (COP21) como estrategia de adaptación y mitigación del cambio climático.

En el ciclo integral del agua, la infraestructura verde es la oportunidad de generar un valor añadido para nuestra gestión y más beneficios a la sociedad. Un ejemplo de la infraestructura azul —la vinculada al ciclo del agua— es la gestión de los humedales artificiales de depuración del delta del Ebro (parte de la Red Natura 2000). Estos sistemas naturales de depuración permiten tratar el agua utilizada en el cultivo del arroz de las zonas adyacentes antes de su vertido en las bahías o las lagunas, y así se mejora la calidad de agua del medio. Además, estos humedales tienen otras funciones secundarias, no menos importantes, derivadas de los servicios ecosistémicos.

Este espacio ha supuesto la creación de un hábitat acuático de gran biodiversidad, que se utiliza actualmente como refugio, zona de alimentación e incluso zona de nidificación de gran cantidad de aves de interés natural, algunas de ellas amenazadas. Además, permite disponer de un espacio para actividades de educación ambiental, es un foco de atracción turística para el colectivo ornitológico o con interés en la naturaleza y está generando un beneficio directo para el sector económico de las mejilloneras, que han visto mejorada la calidad del medio. La gestión de esta infraestructura se lleva a cabo teniendo en cuenta esta multifuncionalidad del espacio y los múltiples beneficios que genera tanto a nivel social como económico y ambiental.

En conclusión, para alcanzar los principales objetivos ambientales, el Acuerdo de Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que marca Naciones Unidas, la estrategia pasa por la aplicación y el despliegue de la infraestructura verde en todos aquellos sectores y ámbitos de planificación territorial que interactúan con el entorno natural.

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Amb aquesta actuació de millora de la xarxa s'evitaran avaries com les que es van anar produint l'any passat. Està previst que les obres durin dos mesos.... Lamentem les molèsties que puguem ocasionar als veïns/veïnes.