El etiquetado energético y su evolución en el tiempo

¿Qué es el etiquetado energético?

En 1992, la Unión Europea publicó la primera directiva que obligaba al etiquetado energético.

Se trataba de proporcionar información al consumidor sobre el consumo de agua y energía de un electrodoméstico de manera clara e inteligible, mediante un código de letras y colores.

La etiqueta, expuesta en un lugar visible, permitiría al consumidor saber si el aparato que pensaba comprar era energéticamente eficiente o si iba a consumir mucha agua, sin necesidad de interpretar sus especificaciones técnicas. 

etiquetado energético

La idea tuvo un gran éxito. Los productos con el mejor etiquetado energético eran preferidos a los productos que consumían más energía.

Los comerciantes solicitaban productos con una buena clasificación energética y los fabricantes dejaron de producir los productos más ineficientes.

En consecuencia, los hogares europeos contaban con electrodomésticos que gastaban cada vez menos agua y energía.

Por lo general, un consumidor ante una opción de compra emplea argumentos lógicos y argumentos emocionales. El precio sería un argumento lógico, porque tenemos un presupuesto para comprar un nuevo lavavajillas y no podemos comprar uno más caro.

En cambio, el color, la forma, la marca… son argumentos con una alta carga emocional que nos harán escoger uno u otro lavavajillas, por seguir con el ejemplo.

El argumento emocional, la clave del éxito

Los expertos en marketing saben que son los argumentos emocionales los que, por encima de los lógicos, consiguen que un producto se venda más que otro.

El etiquetado energético proporcionaba un argumento lógico al consumidor: el consumo de energía, o de energía y agua, de un aparato electrodoméstico.

El secreto del éxito del etiquetado energético fue que también se convirtió en un argumento emocional. El público prefería los artículos con la mejor clasificación energética de manera instintiva, pues asociaba instintivamente un menor consumo con una mayor calidad del producto. El éxito del etiquetado energético sorprendió a todos.

La evolución del etiquetado energético

El etiquetado energético se emplea para proporcionar información sobre una amplia gama de productos. Al principio eran electrodomésticos, pero el rango de bienes y productos que deben mostrar una etiqueta energética se ha ido ampliando.

Actualmente deben llevar etiquetado energético las lámparas, los televisores, los aparatos de aire acondicionado, los automóviles, los neumáticos o las viviendas en venta o alquiler. En el de las viviendas o edificios, el etiquetado energético sigue el mismo código de letras y colores para mostrar la clasificación energética del edificio. Obedece a una normativa propia y específica y podría decirse que es un caso aparte. 

A grandes rasgos, el etiquetado energético se basa en una clasificación por letras que va de la A a la G y un código de colores. Un producto clasificado con la letra A (verde) está en la categoría de los que tienen un menor consumo de energía o de agua y energía en el caso de lavadoras o lavavajillas. Siguen las letras B, C, D y así hasta la G (rojo), que señala la categoría con el consumo de energía más ineficiente. 

La directiva europea de 1992 fue reformada en 2010. En primer lugar, para ser más exigente. La tecnología había evolucionado y permitía mayores rendimientos energéticos, incluso mejores de lo previsto.

Tuvieron que crearse dos nuevas categorías para algunos productos, la A+y la A++, para productos con una eficiencia energética muy elevada, y en algún caso la categoría A+++, para productos extraeficientes.

En segundo lugar, para que las pruebas a las que tenían que someterse los productos para tener uno u otro etiquetado energético fueran lo más realistas posible. Esa normativa técnica está en permanente revisión y es posible que en un futuro no muy lejano los rangos de la clasificación energética del etiquetado vuelvan a ser más exigentes.

No hace mucho, por ejemplo, se revisaron las pruebas que otorgaban la clasificación energética de los automóviles para aproximarlas a un consumo más realista del vehículo.

Las normas del etiquetado energético

Existe una norma para el etiquetado energético de cada uno de los aparatos obligados a mostrarlo. A modo de ejemplo, veamos el caso de las lavadoras.

Hasta 2010, la eficiencia energética de las lavadoras incluía siete categorías, de la A a la G. Se calculaban midiendo la energía y el agua consumidas en un ciclo de lavado de tela de algodón a 60 ºC con la carga máxima admisible por el aparato y un suministro de agua a 15 ºC. El índice de eficiencia energética se medía en kWh por kg de lavado. Así, si consumía menos de 0,19 kWh por kg de ropa en un ciclo de lavado, su etiqueta era la A; si era inferior a 0,23 kWh por kg, la B; etc.

La etiqueta energética incluía más información: el consumo total por ciclo, el rendimiento del lavado, con una clasificación de la A a la G (obtenida mediante una prueba estandarizada), el rendimiento del centrifugado, también clasificado de la A a la G, y datos técnicos como la velocidad máxima del centrifugado, la capacidad (en kg) de la lavadora, el consumo de agua por ciclo de lavado (en litros) o el ruido producido (en decibelios).

En 2010 se modificó esta clasificación y se basó en el llamado índice de eficiencia energética (EEI), que propone una medida más realista. En vez de calcular el gasto de agua y energía en un ciclo de lavado, calcula el gasto de energía anual. Para ello estima la energía consumida en 220 ciclos de lavado, y no todos iguales, puesto que tienen que combinarse cargas del 29 y del 42% de la capacidad de la lavadora con el agua a 60 ºC y cargas del 29% con agua a 40 ºC. La nueva clasificación energética ya no va de la A a la G, sino de la A+++a la D.

El caso del lavavajillas es similar. Antes se medía un ciclo de lavado de doce cubiertos, ahora se mide un índice de eficiencia energética similar al de una lavadora. Lo mismo sucede con el frigorífico, las secadoras, etc.

Por último, una mención especial al caso de los automóviles. El etiquetado energético de los automóviles no mide directamente el consumo de energía, sino las emisiones de CO2en gramos por kilómetro.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Pellentesque in justo arcu. Donec eu lacinia risus. 

Nombre – profesión o identificador

Noticies

🚱 Actuacions de millora de la xarxa d'aigua de #SesSalines. Informem que s'interromprà el subministrament:

🗓️ Demà, dijous, 13 de maig
🕘 De ... 9 h a 13 h
📍 Afectació: tot el nucli urbà
Lamentem les molèsties.

⚠️ Al nucli d'Illetes (#Calvià), s'ha produït una avaria i s'ha hagut d'interrompre el subministrament d'aigua.

📍 Afectació: Passeig Illetes

... 🚧 Estem treballant per restablir el servei al més aviat possible. 🕧 La previsió de restabliment és a les 12.30 h.